ALFREDO GONZALEZ
miercoles 17 de marzo. Salamanca (Baden Bar, 22h)
jueves 18 de marzo, Valladolid (Cafe Teatro, 22h)
donde presentará su disco "Dudas y Precipicios" (DFX Records).

Me cuentan que nací en Turón, allá por los 80, unos meses antes de la primera muerte de Chanquete y algunos días después de la “Noche de los transistores”. Quise ser futbolista, presentar el telediario, salir con Miriam Díaz Aroca en Cajón Desastre y me enamoré de Sabrina varias nocheviejas.; nunca quise hacer la mili –como Javier Álvarez- y siempre negaré, igual que tú, que canté “me huelen los pies”.
Soy pianista de título, guitarrista de adopción y escritor de servilletas por cuestiones de azar. Después de muchos, muchos bolos y unas cuantas maquetas autoproduje, a medias con Marco Castañón, mi primer largo –La vida de alquiler, 2004-.
Cuando ya estaba pensando en hacerme alambiquero, sexador de pollos o cronista de peleas de gallos llamó a mi puerta la discográfica madrileña DFX Records, con la que publiqué, en octubre de 2008, mi segundo disco –Dudas y precipicios-, producido por Dani Sevillano, Antón F. Ceballos y por mí mismo. No sé si porque me gusta el riesgo o, directamente, porque estoy como una regadera, no había acabado de grabar el segundo y ya estaba en los estudios TUTU de Corvera grabando el tercero –La nada y tu, L´Aguañaz, 2009-, esta vez en llingua asturiana y con la producción de Sergio Rodríguez.
La llegada del 2009 me trajo frío y sorpresas de esas que no quitan el hambre pero dan gasolina para continuar: cuatro premios seguidos, dos por cada disco (Premiu de la Crítica de la RPA al Meyor Discu d´Autor, por La nada y tu; III Premiu al Meyor Cantar, por la canción “La nada y tu”; Premio AMAS 2008 al Mejor Letrista; y Premio AMAS 2008 al Mejor Videoclip, por “El último taxi” de Sr. Paraguas) y una colección de bolos por todo el estado –uno de ellos con Javier Álvarez, el que no quería hacer la mili- que acabaron desembocando en una minigira por Colombia con Pablo Moro y la presentación de “La nada y tu” en Holanda.
Desde entonces hasta ahora sigo gastando carreteras, pensando en nuevos discos –míos y no tan míos- y buscando tu cara en las butacas. De lo que va a venir no conozco más que el principio, sólo sé que no será en vano…